Imagen de actividad cerebral y redes neuronales durante el sueño
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¿Por qué soñamos? Lo que la ciencia sabe y lo que todavía no

Publicado el 11 de diciembre de 202513 min de lectura

Te despiertas en plena persecución, con el corazón a mil, en una casa que era a la vez tu antiguo instituto y la cocina de tu abuela. Un minuto después, casi todo se ha borrado. ¿Por qué el cerebro monta este espectáculo cada noche? La ciencia no tiene una única respuesta a por qué soñamos, pero sí pistas sólidas, y sabe cuáles siguen siendo hipótesis.

Thanh Chau Fundador y Director de publicación · Nuestro proceso editorial

Respuesta rápida

Nadie sabe con certeza por qué soñamos. Las ideas mejor respaldadas relacionan los sueños con lo que el cerebro hace de todos modos mientras dormimos: ordenar recuerdos, suavizar la carga de las emociones y ensayar ante las amenazas. Soñamos sobre todo, aunque no solo, en la fase REM. Estas teorías se complementan más que competir, y ninguna dice qué significa un sueño concreto.

¿Por qué soñamos? En qué punto está la pregunta

La ciencia moderna de los sueños empieza de verdad en 1953. Eugene Aserinsky y Nathaniel Kleitman observan que los ojos de quien duerme se mueven rápido bajo los párpados a intervalos regulares, y que las personas despertadas en esos momentos suelen contar sueños muy vívidos. Esa fase pasó a llamarse sueño REM (por rapid eye movement, movimiento ocular rápido).

Durante décadas, soñar y fase REM se trataron casi como lo mismo. Hoy sabemos que es demasiado simple: al despertar en otras fases del sueño, la gente también cuenta sueños, normalmente más cortos y con menos argumento. En 2017, el equipo de Francesca Siclari comprobó que la actividad de una zona de la parte posterior del cerebro predecía si alguien iba a contar un sueño, fuera cual fuera la fase.

La ciencia mide, por tanto, cuándo soñamos y qué zonas del cerebro intervienen. Por qué soñamos sigue siendo cuestión de teorías. Estas son las principales, con lo que las respalda y sus límites.

¿Es el sueño una historia hecha con ruido?

En 1977, los psiquiatras J. Allan Hobson y Robert McCarley propusieron la hipótesis de activación-síntesis, una de las primeras teorías basadas en la fisiología del cerebro y no en el psicoanálisis.

La idea central

Durante la fase REM, el tronco del encéfalo envía ráfagas de actividad al resto del cerebro. La corteza recibe esas señales y hace lo que hace siempre: intenta sacar de ellas una historia.

  1. Activación: el tronco del encéfalo pone en marcha la corteza durante la fase REM.
  2. Síntesis: la corteza une imágenes, sensaciones y recuerdos en una escena.
  3. El sueño: el relato que recuerdas, con sus saltos y sus giros imposibles.

Eso explicaría la sensación de improvisación: la trama se construye sobre la marcha, a partir de señales que no estaban pensadas para contar nada.

Qué la respalda

  • Las técnicas de imagen cerebral muestran mucha actividad en zonas emocionales y en áreas visuales de asociación durante la fase REM.
  • Las regiones frontales que comprueban la lógica están menos activas, lo que encaja con lo fácil que aceptamos lo absurdo.

Sus límites

Los sueños son menos aleatorios de lo que supone este modelo. Su contenido suele seguir nuestras preocupaciones, relaciones y emociones del día, un vínculo que investigadores como G. William Domhoff llaman continuidad. El propio Hobson revisó después su modelo. Hoy pocos investigadores ven los sueños como puro ruido.

¿Ayudan los sueños a la memoria?

Aquí las pruebas son más sólidas, pero se refieren primero al sueño como descanso y después a lo que soñamos. Muchos estudios muestran que dormir después de aprender ayuda a retener lo aprendido, como resumió Robert Stickgold en una revisión publicada en Nature en 2005.

Qué hace el cerebro dormido con el día

Mientras dormimos, y no solo en fase REM, el cerebro parece:

  • Repetir experiencias: en ratas, neuronas que se activaban al recorrer un laberinto vuelven a activarse en el mismo orden durante el sueño.
  • Unir lo nuevo con lo conocido: la información reciente se integra con lo que ya sabes.
  • Extraer patrones: el sueño parece ayudar a sacar reglas de experiencias sueltas.

Los sueños podrían ser un vistazo parcial y deformado de esa clasificación. Eso explicaría por qué aparecen fragmentos del día mezclados con recuerdos antiguos.

Qué muestra la investigación

En un estudio de 2010, Erin Wamsley, Robert Stickgold y su equipo hicieron aprender un laberinto virtual a varios participantes y después les dejaron echar una siesta. Las pocas personas que soñaron con el laberinto mejoraron mucho más que las demás.

El resultado llama la atención, pero se basa en pocos soñadores. Tampoco demuestra que el sueño causara la mejora: quizá solo indica que el cerebro estaba trabajando en la tarea. Y la memoria se beneficia del descanso aunque no recuerdes ningún sueño.

Por qué tantos sueños hablan de peligro

Que te persigan, caer, no poder moverte: los sueños desagradables son frecuentes. En 2000, el investigador finlandés Antti Revonsuo propuso una explicación evolutiva, la teoría de la simulación de amenazas.

El argumento evolutivo

Soñar serviría de espacio de ensayo. Al simular peligros mientras dormían, nuestros antepasados habrían podido entrenarse para detectar amenazas y reaccionar, sin riesgo real. Quien ensayaba mejor, sobrevivía mejor.

Eso explicaría los escenarios que se repiten:

  • Ser perseguido o atacado
  • Caer o perder el control
  • Conflictos y vergüenza delante de otros
  • No poder huir ni moverse, una sensación cercana a la parálisis del sueño

Las amenazas de hoy

Ya casi no hay depredadores, pero los mismos escenarios encajan con las preocupaciones actuales: hablar en público, una entrevista de trabajo, un conflicto, un problema de salud.

Soñar que suspendes un examen o que llegas desnudo al trabajo podría formar parte de ese ensayo. El sueño dice que algo te importa, no que vaya a salir mal. La teoría sigue en debate: explica bien los sueños que dan miedo, peor los agradables o los corrientes.

¿Suavizan los sueños nuestras emociones?

Otra línea de investigación mira las emociones: una noche de sueño ayudaría a conservar el recuerdo de algo doloroso quitándole parte de su carga.

La hipótesis de la «terapia nocturna»

En 2009, Matthew Walker y Els van der Helm reunieron estos trabajos bajo el nombre de «terapia nocturna». Su razonamiento parte de un hecho bien establecido: durante la fase REM, la noradrenalina, un mensajero químico ligado al estrés, casi desaparece del cerebro.

  • Los recuerdos emocionales se reactivan en un entorno químico más tranquilo.
  • Su carga emocional podría atenuarse mientras el contenido se mantiene.
  • Al día siguiente, lo vivido dolería un poco menos. Es el viejo consejo de «consultarlo con la almohada».

Es una hipótesis, apoyada por algunos experimentos y no por otros. Además, se refiere más a la fase REM que a los sueños que recordamos.

Cuando el sistema parece atascarse

Varios trastornos van acompañados de alteraciones de la fase REM o de los sueños:

  • Estrés postraumático: las pesadillas que repiten lo ocurrido son uno de sus signos típicos.
  • Depresión: la fase REM suele aparecer antes en la noche y su organización cambia.
  • Ansiedad: suele ir de la mano de malos sueños más frecuentes.

Si las pesadillas vuelven varias veces por semana, te estropean el descanso o te dejan con ansiedad durante el día, coméntalo con tu médico o con un especialista del sueño. Hay tratamientos eficaces.

¿Soñar para resolver problemas?

La lógica del sueño es flexible, y eso puede crear conexiones inesperadas. Algunos estudios sobre la incubación de sueños sugieren que pensar en un problema antes de dormir puede llevarlo al sueño, y a veces una idea con él. Las pruebas aún son limitadas.

Para saber más: sueños y creatividad

¿Soñar para olvidar?

En 1983, Francis Crick y Graeme Mitchison propusieron lo contrario de la consolidación: la fase REM borraría conexiones inútiles y los sueños serían el rastro de esa limpieza. La idea apenas se ha confirmado, pero recuerda que olvidar forma parte de cómo funciona la memoria.

Una hipótesis histórica, todavía discutida

Qué pasa en el cerebro que sueña

El cerebro dormido no se apaga. En 1996, el equipo de Pierre Maquet, en Lieja, cartografió su actividad durante la fase REM con tomografía por emisión de positrones (PET).

Zonas más activas

  • La amígdala: implicada en las emociones, sobre todo el miedo. Encaja con la intensidad de muchos sueños.
  • La corteza cingulada anterior: ligada a la atención y la emoción.
  • Las áreas visuales de asociación: participan en la construcción de imágenes, lo que encaja con lo visuales que son los sueños.
  • El tronco del encéfalo y el tálamo: ponen en marcha y transmiten el estado REM.

Zonas más tranquilas

  • La corteza prefrontal dorsolateral: implicada en el razonamiento y el autocontrol. Su menor actividad podría explicar que aceptemos sin pestañear que una habitación cambie de forma.

Mientras tanto, el cuerpo se mantiene quieto gracias a una parálisis muscular propia de la fase REM. Por eso puedes correr en sueños sin moverte de la cama.

Una química diferente

  • La acetilcolina está alta, cerca de su nivel de vigilia, y mantiene activa la corteza.
  • La noradrenalina y la serotonina están muy bajas, lo que podría influir en la lógica extraña de los sueños y en lo difícil que es recordarlos.

El resultado es un estado en el que la emoción y la imagen toman el mando mientras el juicio crítico se retira. Son correlaciones, no una explicación completa de la experiencia de soñar.

¿Sueñan también los animales?

No podemos preguntarle a un gato qué ha soñado. Sí podemos observar estados de sueño parecidos a los nuestros.

¿Quién tiene un sueño parecido al REM?

  • La mayoría de los mamíferos estudiados presentan fases parecidas a la REM, con excepciones y variaciones notables.
  • Las aves también las tienen.
  • Algunos reptiles quizá también: en 2016, un estudio describió dos estados de sueño alternos en el dragón barbudo, un lagarto.

«Repeticiones» observadas durante el sueño

  • La rata: en 2001, Kenway Louie y Matthew Wilson mostraron que secuencias de actividad del hipocampo registradas en un laberinto reaparecían durante la fase REM.
  • Los pájaros cantores: en el diamante mandarín joven, neuronas del canto se activan durante el sueño con patrones que recuerdan al canto (Dave y Margoliash, 2000).
  • El perro: sus patas que se agitan son conocidas, pero solo podemos adivinar qué «ve».

Una repetición no prueba que haya un sueño. Pero un estado tan extendido, conservado pese a su coste (un animal dormido no come y está más expuesto), probablemente cumple funciones útiles. Cuáles exactamente sigue en debate.

Lo que los sueños enseñan sobre la consciencia

Los sueños plantean una pregunta que va más allá del descanso: ¿cómo podemos vivir un mundo entero con los sentidos casi desconectados del exterior?

Una experiencia sin estímulos externos

  • En sueños ves, oyes y sientes, casi sin información de los sentidos.
  • Estás consciente, pero desconectado de tu entorno.
  • El cerebro construye un mundo convincente con sus propios recursos.

Dicho de otro modo, el cerebro puede producir una experiencia rica sin que el mundo exterior la alimente.

Lo que han mostrado los sueños lúcidos

En un sueño lúcido sabes que estás soñando. Los investigadores lo aprovechan para estudiar los sueños desde dentro:

  • Desde principios de los años ochenta, soñadores lúcidos envían señales a los investigadores con movimientos oculares pactados de antemano, registrados en fase REM.
  • En 2021, un estudio dirigido por Karen Konkoly describió auténticos diálogos: personas dormidas respondieron a preguntas sencillas, como cálculos, sin despertarse.

Estos experimentos muestran que la consciencia en sueños no es todo o nada: se puede dormir y ser en parte consciente del propio estado.

¿La vigilia, una simulación guiada?

El filósofo Thomas Metzinger defiende una idea inquietante: la consciencia despierta también sería un modelo construido por el cerebro, corregido sin parar por los sentidos. En sueños, ese modelo funcionaría sin ese freno.

Preguntas antiguas

«¿Cómo sé que no estoy soñando ahora mismo?». La pregunta se remonta al menos a Descartes, y la filosofía sigue sin una respuesta cerrada.

¿Varias funciones a la vez?

Estas teorías no se excluyen. Muchos investigadores creen que soñar, o el sueño que lo acompaña, cumple varias funciones al mismo tiempo:

  • ordenar y relacionar recuerdos;
  • suavizar la carga emocional de algunas experiencias;
  • ensayar situaciones amenazantes;
  • unir ideas poco habituales, a veces útiles para la creatividad.

Otros, como Domhoff, ven los sueños ante todo como una forma de pensar en las condiciones del sueño, sin función propia. En ambos casos, su contenido refleja lo que nos importa despiertos, y por eso vale la pena anotarlo.

Lo que la ciencia todavía no sabe

  • Por qué algunos sueños son tan raros y otros casi realistas.
  • Por qué olvidamos la mayoría de los sueños tan deprisa.
  • Qué decide qué recuerdos y preocupaciones entran en un sueño.
  • Si soñar tiene una función en sí, o es un subproducto del descanso.

Qué puedes hacer con todo esto

La ciencia no te dirá qué «significa» un sueño concreto. Sí sugiere un método práctico: anotar la escena, la emoción y lo que pasaba en tu vida en ese momento, y comparar durante varias semanas en un diario de sueños.

Ejemplo ficticio: esta entrada muestra cómo separar el sueño de una posible relación con tu día.

  • Sueño: «Volvía a hacer la Selectividad en un gimnasio vacío. El profesor que vigilaba cambiaba de cara todo el rato».
  • Emoción: «Tensión, y luego una calma extraña en cuanto empecé a escribir».
  • Contexto reciente: «Primera semana en un trabajo nuevo, mucho que aprender».
  • Pregunta para guardar: «¿Vuelven los sueños de exámenes cuando estoy aprendiendo algo nuevo?».

Una sola entrada no demuestra nada. Los patrones solo aparecen a lo largo de muchas noches, también las tranquilas.

Preguntas frecuentes

¿Todo el mundo sueña?

Casi seguro que sí. Todos pasamos por varias fases REM cada noche, y quienes dicen no soñar nunca suelen contar sueños cuando se les despierta en un laboratorio. Lo que varía mucho es cuánto recuerdas por la mañana.

¿Por qué no me acuerdo de lo que sueño?

Recordamos sobre todo los sueños de los que despertamos durante o justo después. La química del cerebro dormido, en especial el nivel bajo de noradrenalina, dificultaría guardarlos en la memoria. Quedarte quieto un momento al despertar y anotar unas palabras en un diario de sueños suele ayudar.

¿Tienen significado los sueños?

Los investigadores no se ponen de acuerdo sobre si soñar tiene una función propia. Pero el contenido no es aleatorio: suele reflejar nuestras preocupaciones, relaciones y emociones. Un sueño no es un mensaje cifrado, pero puede ser un buen punto de partida para pensar en lo que te ocupa.

¿Solo soñamos en la fase REM?

No. Los sueños de la fase REM suelen ser los más largos y vívidos, pero al despertar en otras fases también se cuentan sueños, normalmente más breves y parecidos a pensamientos.

Fuentes y lecturas

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